
Realmente fue un hallazgo para nosotras la página de
EDUTEKA, un portal sobre educación que administra una fundación de Cali, Colombia. Allí conseguimos entrevistas, artículos, ensayos, diversos trabajos interesantísimos sobre evaluación y otros temas. Además, nos ha permitido entender que la realidad del sistema educativo colombiano es muy similar a la del venezolano, aunque allá la discusión sobre asuntos que redundan en beneficio de la calidad de la educación -de fondo, más que de forma- parece haber llegado a niveles mucho más elevados que en nuestro país.
En ese portal (altamente recomendado) nos topamos con una entrevista que le hicieron al profesor Hipólito González Zamora, Ph.D. en Educación de la Universidad del Estado de la Florida, ex Vicerrector, profesor e investigador de la Universidad Icesi de Cali, Colombia. La entrevista, titulada
La evaluación, parte fundamental e integral del proceso de aprendizaje, es realmente esclarecedora, porque nos sitúa en el centro de una discusión que, como explica el profesor, no es nueva. Sin embargo, creemos que sigue teniendo muchísima vigencia, en tanto no han sido resueltos los problemas que la han derivado.
Se trata de la diferencia que de hecho existe entre la evaluación “para el acompañamiento del proceso de aprendizaje de los estudiantes” ("
assessment"), y la evaluación para “juzgar la calidad del trabajo del estudiante contra criterios establecidos y asignar algún valor que representa la calidad” ("
evaluation"). Son conceptos que deberían estar unidos, indivisibles. Pero en la práctica aparecen desvinculados, desarticulados, lo que actúa en desmedro de la calidad de la enseñanza-aprendizaje.
¿Aprendizaje versus nota?, nos preguntamos nosotras…
El profesor asigna mayor valor al primer proceso, e indica: “… Al parecer la gente considera que, independientemente de la forma de aprendizaje y de enseñanza, existe un sistema autónomo de evaluación cuyo fin es contarle a otros cómo se desempeña un estudiante y lo hace utilizando una nota. Yo, por el contrario, considero que la evaluación hace parte integral del proceso de aprendizaje y no puede ni debe ser disociado de éste. Yo pienso que el papel primario de la evaluación en el proceso individual de aprendizaje es obtener información útil que, al ser transmitida rápidamente al estudiante, le permita saber, en todo momento, si va por el camino apropiado para alcanzar las metas que se le han propuesto. Dicha información le permitirá al estudiante por sí solo, o con la guía del profesor, conocer sus deficiencias y sus fortalezas, y, en el primer caso, le posibilitará idearse actividades o estrategias que le permitan superarlas. Este es el verdadero propósito de la evaluación y como usted puede colegir, su importancia está en guiar el proceso de aprendizaje y no en contarle a otros cómo se desempeña el estudiante”.
Evaluación = examen = notaPara el profesor, el verdadero problema de fondo, que debería ser el interés de quien pretenda hacer reformas o cambios en ese sentido, es lograr que los estudiantes aprendan, se desarrollen y alcancen las metas que se propongan, bien sea para una asignatura particular, para un grado específico, o para un nivel de la educación. Sin embargo, esto no siempre es así, y muchas ideas reformistas se quedan en la forma, en la superficie.
El problema, comenta al responder a una de las preguntas formuladas por
EDUTEKA, es que “no se concibe la evaluación como parte integral del proceso de aprendizaje”. Esto, aclara luego, en realidad es una consecuencia de la primera razón, por las imágenes mentales que manejamos profesores, estudiantes y padres de familia. “Cuando hablamos de evaluación muchos de nosotros asociamos evaluación con examen, y cuando hablamos de examen inmediatamente asociamos examen con nota, como si la única razón de la evaluación, como si su esencia misma, fuese asignar notas a los estudiantes. Están tan arraigadas dichas imágenes que si a un grupo de profesores se le propone para discusión el tema de la evaluación, no es raro encontrar opiniones del tipo ‘la calificación de exámenes y trabajos son momentos muy aburridores’, ‘la evaluación es un mal necesario’, ‘la calificación de exámenes es lo único malo de ser profesor’, ‘la evaluación es necesaria para cumplir con requisitos de la institución (o del Ministerio)’, ‘la evaluación no debería existir’. Todo este tipo de opiniones, que son por lo demás muy comunes, se basa en considerar que una cosa es el proceso de aprendizaje y otra el sistema de evaluación”.
Resultados, no procesosNuestros sistemas educativos siguen exigiendo resultados, más que procesos, y eso está muy arraigado en nuestra conciencia colectiva: el título, la nota, el pasar de grado, es lo que importa, y no lo que debería implicar esa valoración cuantitativa, lo que debería representar, que no es más que el aprendizaje.
Y es lo que nos lleva, además, a comprar tesis de grado, a falsificar o copiar trabajos, incluso en estudios de cuarto nivel, para asegurarse un título o un grado, aunque no se disponga del conocimiento asociado o indispensable.
Por eso, cualquier parecido de las opiniones del profesor Hipólito González Zamora con la realidad venezolana, es pura coincidencia...
Lo dejamos hasta acá, pero les recordamos que la entrevista realizada por
EDUTEKA está en su portal, completica, y la puede consultar haciendo clic
AQUÍ.
Aprovechamos para agradecer a los administradores de ese portal por tan profundos contenidos, y recomendamos a todas nuestras lectoras y usuarias, y a todos nuestros lectores y usuarios, su frecuente revisión.